QUERIDO PADRE MARIO


Un adiós no siempre es un final, a veces es sólo un nuevo comienzo

No es fácil decirle adiós a una persona que ha sido tan querida por todos los colaboradores de la Fundación Universitaria de Popayán, por sus pares en el medio académico y por los líderes de la región que vieron en ti un coequipero sin igual para la puesta en marcha de ambiciosos proyectos que hoy son eventos de ciudad.

Tu legado habla de la exitosa gestión adelantada a lo largo de estos 14 años. Gracias a tu liderazgo pasamos de tener 566 estudiantes a acercamos a los 8.000 y de ser un equipo de 113 docentes y administrativos a sumar hoy 800 colaboradores. Dejamos de ser una institución en Ley de Reestructuración de Pasivos, para convertirnos en una totalmente saneada financiera y jurídicamente, y consolidarnos como la institución educativa de mayor crecimiento y expansión en el suroccidente colombiano.

Pero no solo las cifras validan tu obra. A través de tu vocación, nos has ayudado a todos a entender con mayor claridad el impacto de la educación como punto de partida para cambiar las condiciones de vida de miles de familias y ha sido tu sentido social una inspiración para todos los que te rodeamos.

Es esa altísima calidad humana con la que le haces honor al lema de nuestra institución: Educación de calidad con responsabilidad social. Sólo en el último año la FUP destinó más de 12 mil millones de pesos en subsidios para acercar cada vez más la universidad a las familias menos favorecidas. Esa decisión se refleja en que hoy el 80% de nuestros estudiantes pertenecen a familias estratos 1 y 2, así como en el importante proyecto educativo regional logrado bajo tu liderazgo que permitió la ampliación de cobertura en Santander de Quilichao.

Este balance, engrandecedor, nos llena de alegría, pero también de nostalgia por tu partida. Gracias Padre Mario por habernos permitido ser parte de esta historia. Gracias por demostrarnos que todo es posible con empuje y valentía. Gracias por ser tan cercano a tus colaboradores y estudiantes. Gracias por ser tan autentico. Gracias por ser tan ejemplar.

Popayán entera agradece tu compromiso. Acompañaste eventos de ciudad que hoy marcan una línea educativa y cultural sin igual. La Semana Santa, el Congreso Gastronómico, la feria Popayán Ciudad Libro, el Festival de Música Religiosa, el Festival de Cine Corto, Cine en mi barrio y muchos proyectos que contaron con tu ayuda para renacer o encontraron en ti un aliado para fortalecer la oferta cultural que día a día se ha ampliado en la ciudad. No hay duda de cuanto amas a Popayán.

El testigo más visible de ese noble sentimiento será por siempre la Iglesia de San José, en la que hiciste hasta lo imposible para lograr su restauración. Ese mismo compromiso con la recuperación de construcciones en nuestra ciudad, te llevó a convertir la capilla de San Camilo en la bella parroquia que es hoy y a no dudar en adquirir el Molino de Moscopán con la visión de convertirlo en un símbolo de nuestra Institución y de Popayán.

Hoy nos quedamos con la misión de continuar engrandeciendo tu obra. Nunca olvidaremos tu generosidad y gran sentido humano, ese que sin dudarlo te llevó a apoyar en múltiples circunstancias a estudiantes y colaboradores que pasaban por momentos difíciles, hasta con tus recursos personales.

Extrañaremos tu infaltable misa de cinco en el Templo de San José, tu carácter frentero para decir las cosas y asumir cualquier reto, y hasta tus jalones de orejas, esos que nos abrían los ojos cada vez que nos desviábamos del norte.

Esta no es una despedida para siempre Padre Mario. Estamos seguros de que desde tu importante labor como Gerente General de la Corporación Minuto de Dios estarás atento a las necesidades de nuestra Institución y de esta región, y tus enseñanzas y valores permanecerán siempre entre nosotros.

Un adiós no siempre es un final, a veces es sólo un nuevo comienzo, ese que seguramente te hará brillar frente a los retos que te esperan.

Atentamente;

Familia FUP